viernes, 15 de octubre de 2010

Un golpe de suerte. Historia de Adam.

2.

Genial! ¡Macarrones con salsa de atún! Pero... Dios, mi madre había hecho comida para una orda de orcos, yo sólo no iba a poder con tanto arte culinario. Espera un momento, pensé, y si... No no no. ¿Voy? ¡No! ¿Voy? ¡VALE! Con el corazón a mil por hora salí de mi piso cerrando la puerta de un portazo. En seguida me planté sobre su felpudo de Ikea y toqué el timbre, justo cuando lo toqué empecé a comerme la cabeza; ¿Y si piensa que soy un pesado? ¿y si cree que estoy tirándole los trastos? ¿y si no le gustan los macarrones con atún? Miles de dudas asaltaron mi mente pero al cabo de unos segundos ella estaba abriendo la puerta.
Estaba en pijama, con la camiseta doblada hacia arriba, el pelo recogido y con las zapatillas de dormir.


-Perdona, es que resulta que mi madre me trajo comida, y la verdad es que hay tanta que yo solo no puedo comérmela antes de que se pueda caducar. ¿Ya has cenado? – pregunté con entusiasmo.

- Pues la verdad que no.-Noté como se le sonrojaba , ¡los macarrones de mi madre hacen milagros!- Será un placer ayudarte a comerte esa comida. Mi cocina parece arrasada por una horda de orcos porque no hay nada. -Esto es un dejavú de esos raros o tenemos una sincronización perfecta, a ella le falta y yo tengo exactamente de lo mismo.- Es que hace un tiempo que no he ido a comprar y no me queda mucho la verdad… - Dijo mientras se le iluminaba la cara de nuevo

- Bueno, pues mejor para los dos. Yo te alimento y tú me ayudas. – Contesté vacilando.

- Sí, algo así. Formamos una especie de simbiosis. Uno hace algo por el otro que es igual de satisfactorio que al revés. Pasa. Si quieres podemos cenar aquí. – En ese instante quedé petrificado, ¡me había invitado a cenar a su casa!

- Muchísimas gracias, pero… ¿te funcionará todavía la cocina? Como la has tenido aparcada pues… quizás esté rota.- Vacilé aún más intentando picarla.

- Ja…ja…ja… ¡Qué gracioso eres! – Contestó sonriente.

- Por lo menos te he sacado una sonrisa. –Volvió a esbozar otra sonrisa y con las mismas dije:

- ¿Ves? Y ahí hay otra.
 
Sinceramente, pensé que la cena iba a ser más coñazo en el sentido de que como prácticamente nos conocíamos de un par de horas pues quizás nos costaría entablar conversación, pero no, no fue así, teníamos una conexción realmente alucinante. Hablábamos de cualquier tema, sin ningún tipo de reparo. La verdad es que fue un placer escucharla, siempre aprendo mucho de la gente y sin duda de ella es de la persona de la que más he aprendido. Me contó incluso un tema muy fresco, algo relacionado con un tal James, francamente fue un cerdo con ella, aunque no todo era malo, o más bien, no todo lo interpretaba como malo, esto es, cuando ella estaba soltándo todo, sentía como el impulso de cubrirla, de besarla y callar todos sus problemas, de rodearla con mis brazos y protegerla ante cualquier mal, de..STOP! Para, vuelve a centrarte...No pude, en ese mismo instante la vi llorar y... Solo pude acercarme, y ofrecerle mi hombro. ¿Un secretito? Yo también lloré, pero nunca se dió cuenta, supe disimularlo.
Finalmente, acabamos la conversación entre risas y carjacadas y de repente... ¡Oh dios mio, si son las 2 de la madrugada!

-Erleen, he de irme, nos vemos mañana, me llevo el tupper y no friegues que mañana vengo y lo limpio en un santiamén- Le dije.

-Anda, no seas tonto que esto lo recojo yo. Que descanses y no te olvides que mañana hay que salir temprano, te espero en el portal. ¡Buenas noches!

Me despedí con un ¡Chócala! y... me estuve arrepintiendo toda la noche... Quería los 2 besos y el abrazo... Idiota de mí.

Subiendo las escaleras echo mano al bolsillo y... ¿Las llaves?...¡LAS LLAVES! Se me habían quedado en casa por salir pitando, cada día estoy peor. Pues nada, a escalar por el patio del vecino del 2º. Espero que no me vea nadie porque a estas horas... Cualquiera me confunde con un caco.
Tras una escalada ya "conocida" , un pie aquí, una mano allá, me agarro de esta cornisa y... ¡Voilá! Estaba ya arriba. Solte el recipiente y con las mismas me fui a acostar.

Buenas noches Erleen susurré.

Continuará...

No hay comentarios:

Publicar un comentario